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Acompañamiento psico-emocional a través del arte

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Descubre la meditación, tiene forma de ballena

El secreto del Mar de adentro


Por: Natalia Cardona Duque

Fecha: sábado 13 de noviembre de 2021

En el marco del taller “La herida es el lugar por

donde entra la luz” de Snyder Moreno”

Dentro del programa “La Paz se toma la palabra”


Lea este cuento con su pareja, sus hijas/os, personas que podrán escuchar su propia ballena.


Va caminando Pastor, ha decidido tomar otro camino, tenía una cita, más bien un pequeño

plan.

Su cuerpo cansado de tanta llovizna, de tanto camino, le llamó su atención:

-No más planes, no más pequeños planes, no más deudas ni pendientes-

Pastor ha querido tomar otro camino distinto del pequeño plan.

Quiere descansar, quiere descansar más.

De repente recuerda que esto ya lo había hecho antes. Varias veces atrás, desistía de algún

pequeño, mediano o grande plan, justo en el momento antes de dirigirse hacia él.

Mientras se devuelve a casa, con el ánimo de descansar, se cruza con otras personas. Estas

personas van también camino a algún lugar. Unos van a trabajar, otros van a desayunar, otras

van a servir a otras. Pastor decide entrar a un sitio.

Allí hay personas que ayudan a otras. Él les pide ayuda.


“¿Ayuda para qué sr. Pastor?”

“Ayuda para descansar. Mi cuerpo me pide descansar”

“Y ahora sr. Pastor, ¿Cómo se siente?”

“Me siento bien, me siento descansado”

“Entonces en este momento usted no necesita la ayuda…”

“Pero ¡que raro! Le juro que yo necesitaba ayuda, ayuda para descansar. Iba caminando y vi

este lugar en donde hay personas ayudando a otras, y entonces entré a pedir ayuda para

descansar”

“Bueno, pues parece que usted puede ir a casa, porque en este momento está usted descansando”


Desiste Pastor y se va. Devuelta al camino hacia su casa, se siente de nuevo cansado.


En su casa lo espera un amigo. Su amigo le escucha la historia y le escucha que está cansado. Y curiosamente, al hablar con su amigo, Pastor vuelve a sentirse descansado. En medio de su

conversación, sus palabras se desaceleran y los ánimos cambian de sentido. Ya no quiere decir

que está cansado, porque en ese momento ya no se siente cansado. De repente le asaltan las

preguntas:


Pero ¿a dónde se ha ido ese gran cansancio?

Yo sentía que me pesaba, que mi cuerpo me dolía…

¿cómo es que desaparece de un momento a otro?, así como si nada.

Parecía tan enorme y se vuelve tan chiquito…


De repente suena el teléfono: es la hermana de Pastor. “Hola Sofía”


“¿Qué ha pasado? Te estoy esperando”

“Me sentía tan cansado que decidí regresar a la casa”

“¿Y estás cansado de qué?”

“No, no. Ahora mismo no estoy cansado. Es algo complejo. Hace un rato estaba muy muy

cansado. Pero ahora no me siento cansado”

“Que raro Pastor… pero que interesante… Quizá tengas la visita de una ballena, ¿no crees?”


Se sabe que el cuerpo del ser humano está compuesto en un 70% de agua. ¿Te imaginas esto?

Somos un mar por dentro. Un mar de movimientos, de olas, de tempestades y playas calmas.

A veces las ballenas de ese mar asoman a la superficie.

Dicen que cuando una ballena nos visita sentimos muchas cosas adentro. Cosas que parecen inverosímiles, cambiantes, confusas.

Pero que, si das atención a la ballena, todo se vuelve claro.


Sofía le explica a Pastor que escuchar las ballenas cuando lo visitan, se parece a regresar a la

casa. Quizá al regresar a casa nos sentimos protegidos, resguardados, abrazados por las

cobijas, un buen té y la compañía de un amigo.

“¡Exacto! Eso es lo que me ha pasado. Me sentía tan cansado… Y algo ha hecho mi casa, que de

repente el cansancio se ha ido. Así mismo me pasó cuando pedí ayuda en el sitio de las

personas que ayudan”


“Cuando pedías ayuda, describías lo que te sucedía. Tomabas un tiempo para decir:

Oh sí… me duele mucho la cabeza, la luz me molesta, la espalda me pesa, el estómago, la

cadera, las piernas, los pies… ayúdenme por favor.

Y de repente te sentiste descansado.


“oh sí. Así fue. No sé qué tenía ese lugar… ni qué tiene mi casa”

Muy bien. En esos momentos has dado a tención a la ballena que te visitó. La ballena vive

dentro de tu cuerpo y dentro de tu mente.

Los humanos, por estar pensando como simios en el bosque: de una rama a otra rama, a otra

rama, a otra rama… ¡que locura!, tu cuerpo y tu mente se cansan.

Así que debes mirar hacia adentro.

La ballena, al tener tu atención te irá mostrando pasajes de tu cuerpo interior.

Son montañas, lagos, tormentas, amaneceres. Pero debes saber que no vas a ver ninguno de

estos paisajes.

“¡¿Y entonces?!”

No los vas a ver, pero sí los vas a sentir con tu piel. Montañas, lagos, tormentas, amaneceres,

son sensaciones que inundan tu cuerpo. Mira hacia adentro y las verás aparecer. La ballena

quiere que las mires. Entonces tu misterioso cuerpo descansará. Porque le habrás dado unos

minutos de atención a la realidad de este momento.

“Sofía, no se… no entiendo mucho. Quizá tienes razón… no lo sé…”

El amigo de Pastor, que había estado esperando a un lado, mientras Sofía discurría por

teléfono y Pastor le hacía cara de: (“está diciendo cosas muy interesantes, aunque no las

entiendo del todo…”), le dice con mímicas silenciosas “dígale que sí dígale que sí”.

Pastor, confundido, se siente tan cansado.

Su amigo lo ve abrumarse y se propone hacerlo reír.

Rápidamente se envuelve en las cobijas y hace los gestos de un fantasma tonto.

Pastor quiere reírse, pero tiene a su hermana Sofía filosofando en el teléfono. Aguanta sus

ganas de reír, y estas aumentan y se hacen insoportables.

En medio de un parpadeo, Pastor visualiza su ballena por primera vez. Siente su pecho

inundado de cosquillas y un gran calor en los hombros. Ya no suelta la risa, sino que suelta un

grito:

“La he visto!! Sofía la he sentido!! EEE! ¡Viva! ¡La he visto! ¡La he sentido! ¡Es una ballena que

vive dentro de mí!”

Al escuchar este estruendo, Sofía suelta su mensaje y busca su propia ballena, entonces respira

hondo 3 veces mientras la observa.

El amigo de Pastor está sorprendido con ese grito de alegría. Suelta la montaña de cobijas a un

lado y queda con la mente en blanco. Respira 3 veces.


Y Pastor, esfuerza su entrecejo. No por enojo sino por concentración. Y continúa deslumbrado

al ver tal espectáculo por primera vez. Respira 3 veces con ella.

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